Comisiones Obreras de Ceuta

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miércoles 4 de octubre de 2017

Estrés en la Policía Local

Fuente: David González Postigo.
Artículo elaborado por David González Postigo - Policía Local de la Ciudad Autónoma de Ceuta

Cada día es más frecuente observar funcionarios de la policía local faltos de motivación, desanimados, con un carácter más hastío con respecto al servicio prestado, y es precisamente éste el problema que vamos a tratar en el presente artículo, sus causas y su posible solución por parte de la Administración afectada. El estrés aparece en el momento en el que un agente de policía, en acto de servicio, percibe como una amenaza y/o le resulta importante resolver un desajuste entre lo que se demandadurante su servicio y los recursos de los que dispone para ello, cuando las estrategias que aplica para resolverla no son efectivas.

Es posible, entonces, que aparezcan efectos y consecuencias negativas para el funcionario. De alguna forma se puede considerar que la energía que se usa para afrontar este tipo de situaciones se vuelve contra su propia persona e impide resolver las situaciones que cotidianamente van surgiendo dentro de la jornada laboral.

En 1970 surge, a manos de Freudenberger, el síndrome "burnout" o síndrome "de estar quemado", que suele ser propio, tal como se desprende del estudio del referido psicólogo estadounidense, de profesionales que trabajan constantemente con personas (policías, personal sanitario, bomberos, profesores..). Éste es un padecimiento que, a grandes rasgos, consistiría en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido. A este respecto, el estrés policial es clasificado, según algunos autores, como la profesión más peligrosa desde un punto de vista emocional, sin embargo también podemos encontrar a otros que afirman que las presiones del trabajo policial no son ni extremas ni peores que el de otras profesiones. No obstante, la idea más extendida es que la persona del policía está sometida a un nivel alto de estrés en su trabajo diario, lo cual se refleja en la calidad del  servicio prestado a la ciudadanía y problemas de salud para el funcionario que puede derivar en absentismo laboral, además de disminuir la calidad de vida personal de los afectados.

Podríamos entender que el estrés está inherente en el trabajo policial, aunque debemos tener presente que son varias las fuentes que alimentan éste, tal como las propias del trabajo policial (peligro, riesgo, etc..) y quizás las que menos se tienen en cuenta, o bien son menos visibles a la hora de valorar la situación de estrés que pueden sufrir los agentes de policía, los factores relacionados con la organización interna (organización de la plantilla, las
condiciones laborales, dificultad al cambio de unidad, el tipo de turnicidad en relación a la conciliación familiar, etc..).

Existe un estudio realizado por Violanti y Aaron en 1994 que intentó establecer una clasificación de las fuentes de estrés policial más importantes, y de los veinte más valorados siete están relacionados con aspectos organizacionales y administrativos (turno, apoyo inadecuado de la jefatura y sus responsables, incompatibilidad con el compañero asignado, o imposibilidad de cambio de grupo, escasez de personal y/o excesiva disciplina) y otros siete son inherentes al desarrollo del servicio policial.

A pesar que los autores no suelen coincidir plenamente en las categorías que utilizan para agrupar estos estresores, sí que tienden a seguir patrones similares:

1- Características organizacionales (falta de medios, turnos con poca compatibilidad con la conciliación familiar, percepción de infrautilización de las habilidades de los agentes, etc.),

2- Características del sistema de justicia (poca organización a la hora de comparecer en sede judicial, poco valor).
 
3- Características de la ciudadanía.

4- El trabajo policial en sí.

Podemos destacar, además, como otros estresores el sentimiento de "incapacidad de para ayudar" (aspecto muy relacionado con el burnout), como por ejemplo la impotencia o frustración en ciertas situaciones (conocer al culpable de un hecho y no poder hacer nada, mientras que la sociedad demanda la actuación policial). En conclusión, y en vista de que éste, en mayor o menor grado, es un problema cotidiano entre los agentes del Cuerpo de la Policía Local que repercute en el servicio prestado por cada Ayuntamiento, es obvio que requiere un esfuerzo por ambas partes, los propios funcionarios con un mayor esfuerzo para afrontar el estrés con el que se puedan ver afectados (comunicación a los encargados de la organización policial, formación, toma de contacto con psicólogo si se considerase necesario...) y el propio ente público, desde el servicio de prevención de riesgos laborales, con la elaboración y aplicación de un plan de acción frente al estrés laboral desde los órganos de organización policial, con el fin de eliminar las fuentes de estrés a nivel organizacional.

Estrés en la Policía Local

miércoles 4 de octubre de 2017